Amor a la rusa

Nacio Nicolás Romanov destinado a ser Zar de todas las Rusias en 1868 en la ciudad de San Petersburgo. Recibió la educación que merecia de acuerdo a su linaje y se le mantuvo alejado de la realidad polÃtica de Rusia, que no conoció hasta ascender al trono. En 1894 se casó con Alix de Hesse, hija de familia de gran alcurnia, una guapa e inteligente rubia, que además era muy propensa a creer en superticiones y asuntos relacionados con la magia. De este matrimonio, entre Nicolás y Alexandra, nombre que tomó Alix al convertirse en la nueva Zarina y a la ortodoxia rusa, nacieron 4 hijas y un futuro Zar, Alexis que padecia hemofilia.
La salud precaria del zarevich Alexis, el poco carácter de Nicolas y las superticiones de Alexandra, permitieron que un arribista como Rasputin se instalara en la corte e influyera sobre la Zarina que influia al Zar.  Las viscitudes de la familia real rusa empezaron con la revolución bolchevique, con la captura, con el cautiverio, pero durante el tiempo que el matrimonio real duró y que sólo separó la muerte, Nicolás amó tiernamente a Alexandra y la Zarina mostró siempre un amor inquebrantable por el Zar.Â
Sufrieron juntos las penurias del cautiverio luego de triunfar los bolcheviques, y antes de ello, durante y hasta el dÃa de su ejecución, nunca ni la Corte Imperial ni la familia real, observó pelea o diferencia alguna entre aquellos dos, que desde el dÃa en que fueron presentados se amaron.
No estuvieron exentos como toda familia real de algunos rumores de infidelidades y de todos era conocida, la enorme influencia que la Zarina ejercia sobre su marido. Canonizados mucho tiempo después de su muerte, las imagenes tomadas durante su reyna, reflejan la serenidad de un matrimonio bien avenido.
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